FRANQUICIAS VS MENUDEO

FRANQUICIAS VS MENUDEO

No cabe duda que el ejemplo de otros países puede ser convalidado y a la vez aplicado a México, bajo los propios parámetros que el modelo de franquicias ofrece y ha manifestado en nuestro territorio, aportando profesionalismo y tecnología en establecimientos que carecen de los mínimos necesarios para sobrevivir. Si revisamos el acervo disponible de franquicias nacionales que han sido desarrolladas en los últimos años, encontraremos mucho más de 400 de las más variadas marcas y giros, cuyos costos van desde millonarias inversiones hasta aquellas que son autofinanciables, o bien de muy bajo costo.

 

En casi todos los casos se trata de negociaciones dotadas de una estructura de negocios básicos pero con una buena orientación, con manuales y procesos específicos, y lo más importante con fórmulas probadas en el mercado de que se trate; interpretado de otro modo, son negocios que agregan valor conociendo muy bien su nicho y desde luego ventajas competitivas. Son establecimientos que en todos los casos contemplan el pago de impuestos y el cumplimiento de condiciones laborales como presupuestos de su operación básica.

 

No hay magia, se necesitaban modelos probados de negocios que existen como franquicias disponibles para un número creciente de emprendedores que buscan opciones viables para capitalizar recursos y tiempo, sin embargo, el intermediario para unir los extremos no identificó su primordial objetivo como facilitador. La conocida estadística de que el 70% de nuevos negocios en el país cierran puertas antes de los dos años de apertura, contra el 90% de supervivencia de los de franquicia, deberían estimular la recurrencia hasta tocar esta alternativa de “profesionalización empresarial”.

 

Del crédito que supuestamente fluyó hacía proyectos de microempresas por cientos de millones no se ha sabido si ha brindado los resultados esperados, o si otra vez el dinero fiscal de los contribuyentes irá a un fondo perdido, en un intento más que tuvo gran populismo y muy poco de sentido común y empresarial. De haberse recurrido al franquiciamiento, y no a la changarrización, el clima y la cultura de negocios en este país habrían ganado una batalla, tanto en difusión como en competitividad.

 


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Paulina Barroso

Abogada egresada de la Universidad Iberoamericana con experiencia en derecho corporativo y propiedad intelectual