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La Propiedad Industrial (PI) se compone de tres características fundamentales:
territorialidad, temporalidad y exclusividad. Estas cualidades definen el alcance y las
limitaciones de los derechos otorgados al registrar marcas, patentes, diseños industriales,
modelos de utilidad y otros elementos protegidos bajo este régimen. De estos principios,
la territorialidad es clave para comprender los alcances del derecho de prioridad y su
relevancia en la protección internacional de la innovación y la creatividad.
El principio de territorialidad implica que los derechos de PI están restringidos al país en el
que fueron concedidos. No obstante, el derecho de prioridad, establecido en el Convenio
de París para la Protección de la Propiedad Industrial de 1883, consagra una excepción a
este principio, posicionándolo como un mecanismo que, sin contravenir a la territorialidad,
permite a los titulares extender la protección de sus derechos a otras jurisdicciones. A
través de este se otorga a los solicitantes la posibilidad de presentar solicitudes en otros
países miembros del Convenio dentro de un plazo específico: 12 meses para patentes y 6
para marcas y diseños industriales.
Aunque el ejercicio de la prioridad facilita la extensión internacional de la protección, es
importante señalar que no implica que sea un resguardo automático. Cada solicitud debe
cumplir con los requisitos y los procedimientos legales del país correspondiente. Además,
es indispensable que el titular declare la reivindicación de prioridad en las solicitudes
subsiguientes, indicando la fecha y el lugar de la primera presentación, y acompañarlo
con la documentación que respalde su declaración dentro de los plazos establecidos por
cada legislación. Esto significa que, si un titular presenta una solicitud como si fuera la
fecha original en otro país miembro dentro del plazo establecido, se le reconocerá la
misma fecha de prioridad de su primera solicitud, asegurando así su derecho sin importar
el tiempo trascurrido desde su presentación inicial.
En este sentido, el derecho de prioridad es una herramienta estratégica en el ámbito de la
PI. A pesar de que la territorialidad plantea que la protección específica del derecho debe
gestionarse en cada país, la prioridad da pauta a la unificación de los estándares de
reconocimiento en múltiples jurisdicciones. En el entorno de la gran demanda comercial,
el surgimiento de nuevas empresas y la alta competitividad, la prioridad se erige como un
pilar indispensable para garantizar la exclusividad y la seguridad jurídica, incentivando la
consolidación de un entorno comercial dinámico y seguro.
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